Tiempos e historia del Cuerpo Consular de Bilbao
Antonio F. Maizcurrena Santiago
Vicecónsul a.h.de Guatemala

Escribir la historia del Cuerpo Consular de Bilbao, la asociación de cónsules tan vinculada a la vida de la Villa, suponía una necesidad por dos razones: una, por lo que de interesante pudiera tener -que lo tiene- la relación de los hechos que la han constituido y el marco en el que se ha desarrollado, desde su constitución como asociación, la existencia del Cuerpo Consular; y otra, por lo que a lo largo de la tal existencia han representado, sobre todo en momentos críticos, los Cónsules en la vida e historia del propio Bilbao.
Además y como apreciará quien leyere, la vinculación de los cónsules a la Villa sobrepasa lo meramente oficial. Por un lado, porque los funcionarios ad honorem ya son de por sí personalidades identificadas en todos los casos con una tierra que, cuando no sea la de su nacimiento, lo será de su residencia permanente; y por otro lado porque los funcionarios de carrera ("missi" en lenguaje de la institución) que en todo tiempo fueron nombrados para representar a sus países en la Villa, se sintieron siempre y de tal modo ganados por el encanto de la sociedad bilbaína y de tal forma se penetraron de su carácter, que no pudieron ya desvincularse, sobre todo emocionalmente, de lo que su estancia en este amable rincón cantábrico representó en sus carreras. Incluso, y en bastantes casos, en sus vidas privadas y familiares, con el afianzamiento de unas raíces -las suyas- que aquí produjeron, en tantos casos, tallos, flores y frutos.
Se mire bajo el prisma que se mire, y aún cuando las representaciones consulares no se circunscriban únicamente a la ciudad y a la provincia donde radica cada consulado, el Cuerpo Consular de Bilbao ha llegado a constituir una institución muy bilbaína.